Escrito por Luis Alfredo Villalba Ruiz Cuanta gente junta, devora cuanto ve, el temor inicial le deja paso a temerario explorador – con idea empapada – busca a don Progreso. En contrasentido, un viejecillo taimado, renqueando
¡Con duda, le interroga! usted perdone ¿conocerá a don Progreso? me dijeron que entrando podía divisarlo y no logro verlo. ¡Mírame! – Gira sobre si – llegué un día, he consumido años y la amabilidad aprendida. De salida, un segundo. ¡Lo interroga! usted perdone ¿conocerá a don Progreso? me dijeron que entrando podía divisarlo y no logro verlo. ¡Está en tus narices – señalando lo que deja – es todo lo que ves! Ni un tercero, cuarto y sucesivos lo persuadieron, se hizo rengo, creció la familia, es hora de marchar de salida, al hacerlo es abordado por muchacho que le interroga. Usted perdone ¿conocerá a don P……..?